Cornellà de Llobregat, Junio 2020.

La crisis sanitaria de los últimos meses ha hecho saltar las costuras del sistema educativo. Las desigualdades educativas se han vuelto a evidenciar, a la vez que han aumentado. Ya no podemos seguir recosiendo el vestido, si no que tenemos que tejer uno nuevo.

En El Llindar, la voluntad institucional y el compromiso individual de los profesionales de seguir acompañando a loes 400 adolescentes y jóvenes han sido esenciales para mantener la escuela viva. Ahora empezamos a ser conscientes de aprendizajes y retos de futuro. La mayoría de ellos vinculados a cómo vivimos la no presencia del otro (el otro alumno y el otro profesional); tanto en la parte formativa, como sobretodo en la generación de este vínculo que permite el consentimiento al aprendizaje.

Hemos podido experimentar que la conectividad, entendida como disponer de dispositivos y acceso a internet es importantísima pero no suficiente. Lo más importante en relación a nuestro alumnado ha sido como fortalecer el vínculo. A pesar de las dificultades tecnológicas, si existe un vínculo entre el alumno y la escuela, se encuentran las estrategias, canales y maneras de hacerse presente a pesar de la distancia. El reto del curos que viene es cómo generar este vínculo en la hibridación docente. ¿Es hora de crear una cyber escuela?

Més enllà de la connectivitat, el vincle (Informe completo)